"El sabio
no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice"
Aristóteles
El agua como recurso
El agua cubre aproximadamente el 75% de la superficie
terrestre; es fundamental para los procesos tanto ambientales como sociales e
indispensable para el surgimiento y desarrollo de la vida. En la actualidad
estamos alterando los sistemas acuáticos a un ritmo acelerado y enfrentamos
gravísimos problemas relacionados con el uso y mantenimiento de este valioso
recurso.
El agua forma una gran capa, que llamamos hidrósfera, sobre
la superficie terrestre y se estima que su área de distribución cubre 510
millones de km2. El volumen total de agua en el planeta es de aproximadamente 1
390 millones de km3. Éstas son las reservas de agua de la Tierra y de ellas
sólo el 0.26% es directamente utilizable por la especie humana. El agua de mar,
que es la que cubre gran parte del planeta, contiene 33 partes por mil de sales
disueltas, por lo que sería necesario que pasara por un tratamiento previo para
que pudiéramos darle los usos del agua dulce. El agua es indispensable para la
vida, y la que se encuentra en nuestro cuerpo debe tener ciertas
características, como son que posea un cierto contenido y cantidad de sales y
carezca de organismos que dañen la salud. Para que podamos consumirla y
utilizarla en nuestras casas, en la producción de alimentos de origen vegetal o
animal y en la industria, el agua debe ser dulce y de cierta calidad.
El ciclo del agua
Podemos decir que el agua, igual que la energía, no se crea
ni se destruye, sólo se transforma. Está en continua circulación y movimiento,
cambiando de un estado a otro, pero su cantidad en el planeta permanece
constante. Y el agua que llueve, se almacena o evapora en los arroyos, ríos,
lagos, lagunas y zonas costeras finalmente llega a los océanos, forma parte de
lo que se denomina el ciclo hidrológico, que consiste en tres fases
principales: la precipitación, la evaporación y el flujo, tanto superficial
como subterráneo. Cada una de estas fases involucra transporte, almacenamiento
temporal y cambio de estado del agua (sólido, líquido y gaseoso), dependiendo
de varios factores, como son la temperatura a la que se encuentra el agua, la
latitud de la zona geográfica y la época del año.
El agua se almacena en distintos sistemas acuáticos, como
son mares y océanos, lagos, presas, ríos, acuíferos, pantanos y casquetes
polares, y en cada uno se mantiene por lapsos distintos. Pero de todos estos
sistemas, únicamente de los de agua dulce depende en gran medida el
funcionamiento de los seres vivos que no son marinos: las plantas y animales
que necesitan de agua dulce para vivir y que son base del desarrollo y
mantenimiento de la humanidad sobre la Tierra.
Las reservas de agua dulce están siendo utilizadas por la
especie humana a una tasa extremadamente veloz, mucho más rápido de lo que
tardan en recuperarse, por lo que este recurso, considerado como renovable, se
empieza a transformar en no renovable.
Cantidad y calidad
La cantidad de agua con la que contamos en la Tierra no
aumenta ni disminuye, pero la población humana sí ha crecido drásticamente, y
por lo tanto ha crecido también la necesidad que tenemos de este recurso.
Además, si bien la cantidad de agua es constante, no lo es la forma en que se
distribuye en el tiempo: es irregular a lo largo del año y también varía en
diferentes años dependiendo de las condiciones climáticas globales. De igual
forma, los distintos ecosistemas, como las selvas húmedas, los bosques de
pinos, los matorrales, los pastizales o los desiertos, influyen sobre la forma
y la cantidad de agua que penetra en los sistemas de acuíferos, su conservación
en el suelo o su paso a la atmósfera, lo que ocasiona que la disponibilidad de
este recurso sea variable en cada región del planeta.
Más de 2.2 millones de personas mueren al año por
enfermedades relacionadas con el uso de agua contaminada.
Además de la distribución geográfica y temporal, la calidad
del agua es otro factor a considerar, ya que una parte importante del total de
agua dulce con el que contamos resulta inutilizable debido a que lo hemos
modificado al contaminar los sistemas acuáticos con una gran diversidad de
sustancias como: metales, grasas, aceites, derivados de combustibles,
disolventes industriales, así como miles de tipos de microorganismos.
Es importante considerar que aun si se cuenta con la
cantidad de agua necesaria, ésta puede no cumplir con ciertas condiciones que
permitan un uso adecuado. Es diferente un agua para uso y consumo humano de la
que se utilizará para riego, o la destinada al cultivo de organismos acuáticos,
generación de energía eléctrica o para uso industrial. El problema en algunas
zonas es que la misma agua se aplica a cualquier uso, sin tener en cuenta su
calidad, lo que provoca serios problemas. Los relacionados con aspectos de
salud son de suma importancia, pero también lo son los que están provocando cambios,
en su mayoría irreversibles, en los ecosistemas del planeta.
Cuando se hace referencia a la calidad del agua es necesario puntualizar qué tipo de sustancia contiene, ya sea suspendida o disuelta (sales, metales, hidrocarburos, plaguicidas, etc.), o bien de qué organismo (virus, bacterias, parásitos, etc.) se trata y en qué concentración o cantidad se encuentra, para entender la alteración del agua o del sistema acuático y qué tan seria, reversible o irreversible es.
Cuando se hace referencia a la calidad del agua es necesario puntualizar qué tipo de sustancia contiene, ya sea suspendida o disuelta (sales, metales, hidrocarburos, plaguicidas, etc.), o bien de qué organismo (virus, bacterias, parásitos, etc.) se trata y en qué concentración o cantidad se encuentra, para entender la alteración del agua o del sistema acuático y qué tan seria, reversible o irreversible es.
En zonas urbanas existen diversas fuentes contaminantes que
alteran la calidad del agua de los cuerpos superficiales como son los lagos y
ríos, los cuales acarrean sustancias y organismos hacia las lagunas y zonas
costeras. Pero, aun cuando no los vemos, también estamos contaminando los sistemas
de agua subterránea con una gran variedad de compuestos y de organismos que son
liberados en la superficie y migran o se desplazan hacia abajo hasta llegar a
los acuíferos.
Los compuestos o contaminantes pueden incorporarse a los
cuerpos de agua en forma puntual, esto es, en un solo lugar, o bien de manera
difusa, abarcando toda una región. Por lo general, en un sólo sistema de
almacenamiento de agua, como un lago por ejemplo, se dan varios tipos de
contaminación.
Las zonas rurales agrícolas en la cuales se utilizan
fertilizantes y plaguicidas son ejemplos de contaminación de tipo no puntual o
difusa, que produce problemas en amplias zonas de riego, en las que se desecha
el agua que contiene esos compuestos. Lo mismo sucede en la actividad pecuaria,
donde se generan una serie de alteraciones por microorganismos que son
arrastrados a los cuerpos de agua, contaminándolos.
La mayor demanda de agua se da en las grandes ciudades o
megalópolis, en las que el problema de su abasto está ligado a la salud y el
bienestar de miles o millones de personas que en ellas habitan y que dependen
para vivir de que existan recursos hídricos suficientes en la región.
RECURSOS DE AGUA DULCE
|
|
Región
|
Metros cúbicos anuales promedio per cápita
|
Oceanía
|
53 711
|
Sudamerica
|
36 988
|
África Central
|
20 889
|
América del Norte
|
16 801
|
Europa del Este
|
14 818
|
Europa Occidental
|
1 771
|
Asia central y del Sur
|
1 465
|
África Central
|
1 289
|
África del Norte
|
495
|
Fuente: United Nations Enviroment Programme 2002
|
|
Crisis del nuevo siglo
El agua utilizable por el ser humano se ha reducido en gran
medida, lo que en pleno siglo XXI nos ha llevado a enfrentar una importante
crisis mundial en torno al agua. Por ahora los conflictos por el agua se dan
sólo entre regiones, por ejemplo los que existen en la frontera norte de México
con los Estados Unidos por el río Bravo y el río Colorado, pero es muy posible
que la necesidad de este recurso desencadene en parte las guerras del futuro.
Alrededor de dos millones de toneladas de desechos son
arrojados diariamente a los distintos sistemas de almacenamiento de aguas,
incluyendo residuos industriales, de fertilizantes y de plaguicidas.
Y nosotros ¿qué podemos hacer para utilizar el agua
adecuadamente y cooperar para que esta crisis no continúe y llegue a dimensiones
irreversibles?
Los diferentes autores de este número de la
revista ¿Cómo ves? intentamos introducir al lector al tema del agua
desde diferentes perspectivas. Esperamos con este número convencerlo de la
importancia del agua como recurso no renovable y de la necesidad de que cada
uno pongamos nuestro “granito de arena” para usarla de la manera mas adecuada y
ayudar a su conservación.
CON ESTE TEXTO REALIZAR ACTIVIDADES
DE LAS COLUMNAS A Y B



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